La paradoja del viajero

¿Cómo voy a aprender inglés si no puedo ir a clase?

Nervioso, titubeante, el director comercial de una conocida empresa española, comienza a sudar profusamente mientras introduce su presentación. Ante cualquier otro auditorio se encontraría como pez en el agua, explicando gráficos, respondiendo preguntas e improvisando ideas y hasta bromas. Pero esto es Frankfurt, y su presentación, que bien pudiera suponerle el contrato de su vida, se desarrolla en inglés. Mañana toca Manchester, y la semana que viene comenzará una gira por California.

“I’m sorry – comienza – but my English is very bad”. A partir de ahí, su presentación se reduce a una serie de frases memorizadas, no demasiado bien pronunciadas, y finalmente, para la sesión de preguntas, recurre a un intérprete. ¿Quién hubiese dicho que este es el primer espada de una gran empresa?

Nuestro hombre sabe de sus carencias; más de una vez ha perdido un contrato ante competidores de inferior calidad porque el cliente quiere trabajar “con alguien que hable mi idioma”.

“Es la última vez que hago el ridículo de semejante manera –se dice – Pero ¿cómo voy a asistir a un curso de inglés si estoy siempre viajando?”.

La misma pregunta nos la hemos hecho nosotros en multitud de ocasiones. Se da la paradoja de que quien más necesita aprender idiomas, los necesita porque viaja, pero si viaja no puede asistir a clases de idiomas…

Pero, ¿tiene que hacerlo?

Para los ejecutivos que viajan constantemente suele ser más factible reservar una semana de su tiempo para realizar un curso de inmersión, tal vez en temporada baja, que comprometerse a asistir a un par de sesiones de clase cada semana. ¿Por qué no pides información? Para la mayoría de los participantes, un curso de inmersión, con sus más de 60 horas de exposición al idioma, supone un avance semejante al que se lograría en un año de clases regulares.

¿Y si nuestro directivo quiere comenzar ya su programa de formación, pero necesita flexibilidad total?

Nuestro programa de clases por teléfono es una interesante solución. Pueden recibirse a cualquier hora y en cualquier lugar del mundo, con la ventaja añadida de que potencian enormemente la comprensión oral y la fluidez (clásico caballo de batalla para los estudiantes españoles).

Cualquiera de las dos opciones hubiese servido a nuestro director comercial, y si sois de los que no os vais a conformar con comenzar una presentación o una llamada de teléfono en inglés con un triste “Sorry, but my English is very bad”, seguramente alguna de nuestras soluciones también os servirán a vosotros.

David Warner
Director
ASTEXPRO

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