Está calculado: subcontratando la traducción se ahorra dinero

Es una queja habitual entre las secretarias bilingües: “Lo único que hago son traducciones, no tengo tiempo para atender las funciones para las que me contrataron”.

En muchos casos es cierto, tenemos secretarias de dirección muy bien pagadas que dedican la mayor parte de su tiempo a traducir cartas y documentos para sus empresas. Claro, que si tenemos a nuestra secretaria ocupada en estos menesteres, ¿quién organiza las agendas, gestiona viajes, prepara eventos? ¿Se lo gestiona todo el propio director con la consiguiente perdida de eficacia? ¿O contratamos una secretaria para que haga de secretaria de la secretaria con el consiguiente aumento en costes salariales? Increíble como parezca, he visto darse las dos opciones. Eso en empresas en las que sus responsables me aseguran que no subcontratan la traducción porque la gestionan internamente. Parece obvio que es un error.

Aun así, hay quien razona que el precio/hora de una secretaria bilingüe ya en plantilla resulta más barato que alquilar los servicios de una agencia de traducción. A primera vista es cierto, y por supuesto que si uno contrata personal bilingüe lo hace con la idea de usar ese conocimiento en un segundo idioma, entre otras cosas realizando traducciones sencillas. Además, al tener al traductor en la propia empresa existe la sensación de que se tiene mayor control sobre el estado de la traducción.

Pero recordemos que una persona bilingüe no es lo mismo que un traductor, y que muchos de los documentos que se traducen llegarán a ser publicados, o se presentarán ante un comité de dirección. Sería una pena que, por pretender ahorrar los servicios de un especialista, estos documentos terminasen por ofrecer una mala imagen de nuestra empresa.

Pero volvamos al tema económico. Es cierto que un traductor cobrará más por hora que el equivalente al coste de una persona interna. No obstante, ¿cuántas veces habrá que revisar la traducción para que tenga un aspecto presentable? ¿Quién se encargará de revisarla?

Si sumamos que el proceso en sí va a requerir mayor esfuerzo que el realizado por un profesional, que en una mayoría de casos va requerir ocupar a más personal, y que durante ese tiempo, el personal propio de la empresa va a tener que dejar de lado otras obligaciones, resulta obvio que es más rentable subcontratar los servicios de un especialista, que además ofrecerá mayor calidad en el producto final.

Como muestra, podéis hacer un cálculo de lo que costaría traducir un texto en nuestro presupuestador on-line en la página web https://www.astex.es/

Veréis que una traducción bien hecha es un producto barato para la calidad que ofrece.

David Warner

Director

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