En defensa del optimismo

A veces me sorprende pensar en la cantidad de gente que aprendió idiomas en el siglo pasado utilizando métodos de aprendizaje que hoy consideraríamos nefastos, y por el contrario me decepciona pensar en la cantidad de gente que asistiendo a los mejores cursos apenas logra progresos. La diferencia seguramente está en la motivación.

Al hilo de esto, me ha interesado mucho un reciente artículo de la revista TIME sobre el optimismo. Os paso el link aquí, aunque, huelga decir, está en inglés.
Al parecer, una dosis saludable de optimismo nos ayuda, no solo a solventar problemas, sino también en nuestros procesos de aprendizaje.
Según explica la revista, la actitud con la que uno aprende tiene mucho que ver con su grado de asimilación. Así, una persona que ha sido condicionada para pensar que nunca aprenderá, cuando se da cuenta de que efectivamente no ha aprendido algo, ha respondido mal a una pregunta, etc., lo asume como normal, y no se molesta en aprender del error, ni en mejorar. Después de todo, razona, nunca va a aprender. ¿Para qué molestarse?

Por el contrario, la persona optimista sí procesa adecuadamente el fallo. Intenta analizar los porqués, encontrar dónde está el error, averiguar cuál es el concepto que no ha entendido, porque sabe que ese es el paso previo al aprendizaje y, como mantiene una actitud positiva, da por hecho que tarde o temprano lo conseguirá.
¿En qué grupo te encuadras tú?
¿En el de los pesimistas? (“No sé ni por qué lo sigo intentando”)
¿O el de los optimistas? (“La próxima vez saldrá mejor”)

Con una buena dosis de motivación, con una actitud positiva, el aprendizaje de otro idioma te resultará sorprendentemente fácil.

David Warner
Director
ASTEX, Servicios Lingüísticos

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