¿Por qué los directivos no asisten a clases de inglés?


La directora de formación de una gran empresa se quejaba recientemente sobre sus altos directivos. “Es que son como niños – me decía-, primero te insisten en que necesitan clases de inglés, que el profesor tiene que ser maravilloso y un especialista en esto y lo otro, y luego resulta que ni siquiera van a clase. ¡No sabes cómo me duele ver todo ese dinero tirado a la basura!”.Entiendo la frustración de la directora de formación, pero ahora pongámonos por un segundo en el lugar del directivo, ese mismo directivo que parece menospreciar el programa de formación que la empresa le está ofreciendo a tan alto coste.

 

La realidad es que se trata de un ejecutivo que trabaja muchas horas al día, con frecuencia noches y fines de semana; su agenda está desbordada de reuniones, y lo que necesita es maximizar el rendimiento de cada hora de su tiempo

La pregunta que ahora se hará nuestro directivo es si el tiempo que va a dedicar a sus clases de inglés entra en la categoría de tiempo bien aprovechado o es más bien tiempo perdido.

En buena parte depende del propio proveedor de formación, y aunque nuestro directivo no llegue a verbalizar las dudas que le genera dedicar varias horas a la semana a su formación en idiomas, algunas de las preguntas que se estará planteando y que van a definir si finalmente asistirá o no, son:

 

  • ¿Me va a ayudar esta formación a dirigir mejor?
  • ¿Me han explicado qué voy a conseguir cuando haya terminado el curso de inglés?
  • ¿Cuál es su duración?
  • ¿Tengo que invertir tiempo adicional en autoestudio etc,? ¿Cuánto?

En otras palabras:

 

¿Qué me va a solucionar asistir a estas clases de inglés?

 

En última instancia muchos directivos desisten de recibir formación que posiblemente necesiten porque no se les explica suficientemente qué van a conseguir con ella ni cómo les va a ayudar. Admitámoslo, objetivos del tipo “al terminar el curso el estudiante habrá desarrollado su fluidez a un grado relevante” son ambiguos y disuaden a cualquiera, máxime si ya partimos de una agenda apretada.

 

Por eso, en la mayoría de los casos, la formación para directivos, al menos la que se imparte desde ASTEX, se parece más a consultoría profesional que a pedagogía propiamente dicha. Y por eso, para no hacer sentir a nadie que está perdiendo el tiempo, nuestros cursos incluyen por defecto una serie de objetivos claros que cumplir.
Dicho lo cual, también hay quien se toma las clases de idiomas como un momento de relax y solo pide un rato de conversación amigable con un hablante nativo más o menos ilustrado, pero para eso casi mejor un programa de intercambio gratuito. Para quienes de verdad quieren que sus ejecutivos no pierdan el tiempo, lo mejor es que pregunten por nuestra programación a medida.

 

 

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