El problema de la transferencia de la formación

Últimamente se habla mucho en los foros de RR.HH. sobre la transferencia de la formación.

Parece haber un consenso generalizado en que un excelente programa de formación puede, pese a su calidad, tener una repercusión casi nula en el puesto de trabajo, que es a fin de cuentas el objetivo con el que se programó.

Es cierto que al director de formación le llegan cuestionarios de satisfacción con valoraciones altísimas, pero después de realizado el curso, el personal que ha participado sigue sin saber inglés, trabajar en equipo, negociar, o lo que sea en lo que ha consistido la formación.

No es nada fácil encontrar la fórmula para aplicar lo aprendido, y no pretendo dar formulas mágicas. Pero afortunadamente, en el caso de los idiomas, la transferencia de la formación puede ser inmediata. Entiéndase, cuando la formación está focalizada en un objetivo concreto.

Esa es la razón por la que creo en la eficacia de los cursos intensivos y de inmersión. Lejos de ser un compendio de lecciones más o menos brillantes, pero sin un propósito definido, los cursos intensivos tienen un objetivo muy concreto: al terminar el curso, el participante será capaz de….

En el caso de los cursos de inmersión, con más razón. El curso de inmersión de ASTEX es el único que se adapta al estudiante en lugar de obligarle a encajar en un programa pre-definido.

Todo esto hace que los participantes en este tipo de programas salgan con estrategias que pueden utilizar desde el mismo primer día después de la formación. Y por supuesto, también nos otorgan una valoración muy alta en los cuestionarios de satisfacción. Pero comparado con objetivos más ambiciosos, ese ahora resulta un logro menos importante, ¿verdad?

David Warner

Director ASTEX PRO

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