El aula virtual ya está aquí, ¿pero es para ti?

Casi sin darnos cuenta nuestro mundo se ha ido moviendo progresivamente al entorno virtual. ¿Os acordáis cuando hace solo unos años íbamos a una agencia de viajes para reservar un hotel? Hoy eso es casi inconcebible. Compramos y vendemos, consultamos nuestras cuentas bancarias, vemos las noticias, nos relacionamos con amigos distantes y hasta hacemos nuevos amigos en la red.

Y sabemos que con el tiempo nuestra propia formación no va a ser una excepción. Pero esto de un aula virtual ¿no suena demasiado futurista?

Mejor comenzar entonces explicando lo que es un aula virtual.
Imaginemos la siguiente situación. El miércoles a las 8:30 tienes tu clase habitual de inglés. Te juntas en una sala de reuniones, junto con otros tres compañeros de trabajo. A las 8:30 en punto llega tu profesor y comienza la clase. Hasta aquí todo normal, y por cierto perfectamente factible (la clase presencial sigue teniendo su lugar, pincha aquí para ver más información).

Pero tu empresa es una multinacional. Destina a uno de tus compañeros a una sucursal fuera de España, tú eres ascendido y ya no estás en el mismo edificio, y un tercero de los participantes tiene que viajar constantemente. ¿Significa esto que la clase se desintegra?

No necesariamente. Ahora en lugar de ir físicamente a una sala de reuniones, el programa de clases continúa en una dirección web a la que acceden todos los participantes sin importar dónde estén ubicados. Tu profesor, que bien pudiera ser el mismo que en el escenario anterior, utilizará una pizarra virtual sobre la que ir colocando el material de clase, así como videos, audios o ejercicios interactivos. En realidad estamos hablando de la misma clase en grupo que hemos dado siempre, pero on-line, con lo que las dificultades ocasionadas por diferencias de ubicación, viajes, etc dejan de ser relevantes.

¿Conseguirá la clase virtual reemplazar del todo a la clase presencial? Lo dudo. Siempre que nos sea posible, el ser humano prefiere interactuar cara a cara. Pero también es verdad que no tiene sentido sostener que si no es posible recibir una clase presencial no existe otra alternativa viable. Lo que es más, varas empresas (todas del ramo tecnológico, hay que decir) ya están ensayando una modalidad mixta. Los alumnos que pueden asisten físicamente a la sala desde la que se desarrolla la clase y los que están de viaje se conectan de forma virtual. Acaso sea este el modelo que seguiremos todos dentro de poco.

En todo caso. Es cierto, el aula virtual ha llegado para quedarse, y seguro que tú estarás interesado en probarla.
Si quieres recibir una clase gratis, házmelo saber y la organizamos.

David Warner
Director ASTEXPRO

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