Ejemplo práctico de un coste de oportunidad por no saber idiomas

Como parte del proceso de apertura al exterior de una conocida entidad bancaria, el departamento de formación se dirigió a ASTEX para que organizara un ambicioso plan de formación en el que iban a tomar parte directivos y personal cualificado de toda España que encabezarían un proyecto internacional.

El plan de formación consistía en evaluar su nivel y, posteriormente, organizar acciones formativas individualizadas para cada uno de ellos. Como digo, un plan ambicioso, y solo tomar parte en el proyecto debería de haberlos hecho sentir privilegiados.

El caso es que, nada más comenzar, tropezamos con el primer escollo: un buen número de los participantes seleccionados tenía un nivel de inglés bajísimo. Tuvimos que comentar la situación francamente con el departamento de formación. “Estas quince personas no tienen nivel para asistir a una reunión en inglés y, honradamente, no lo van a tener en los próximos tres o cuatro años, por mucho esfuerzo que se haga con ellos”.

¿Resultado? Varios de los candidatos a tomar parte en este proyecto han tenido que ser remplazados por gente acaso menos cualificada, pero con mayor capacidad de comunicación en un segundo idioma.

Ignoro la repercusión que pueda tener esta medida a nivel personal, pero me imagino que a más de uno le habrá hecho poca gracia verse apartado de un proyecto de prestigio.

Mal arreglo tiene esto ahora. Cómo recuperar el tiempo perdido será objeto de un próximo post. Pero las oportunidades perdidas ya no vuelven.

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