¿Cómo aprendiste a nadar?

Recientemente asistí a la conferencia de Roger Shank intitulada “¿Qué sabemos de ciencia cognitiva y cómo podemos utilizarlo para innovar en la formación?: El SCC scenario centered curriculum.”

Su ponencia no paso desapercibida. La publicación Equipos y Talento, especializada en RR.HH., así como el presidente de AEDIPE Centro, Juan Antonio Esteban en su influyente blog en el mundillo de los RR.HH.

Schank tiene un punto de razón. Si lo que uno quiere es adquirir conocimientos prácticos, una enseñanza puramente teórica no le va a valer de mucho. El ejemplo clásico es que uno no aprende a bailar por más libros que lea o programas de TV que vea sobre el asunto. Se aprende a bailar… bailando. Y lo mismo con el deporte, que se aprende con la práctica; y lo mismo con las artes, que se aprenden pintando, actuando, o lo que sea…
Schank, un poco iconoclasta, llega al extremo de defender que la mejor manera de aprender casi cualquier cosa es mediante la técnica que empleaba más de un padre antaño para enseñar a nadar a sus hijos. Simplemente tirarles al agua.

Él defiende que en lugar de proporcionar toneladas de conocimientos teóricos a nuestros estudiantes, lo que hay que hacer es exigirles que completen una labor que esté por encima de su nivel de conocimiento. Y ya se encargarán ellos de adquirir las habilidades necesarias….

Se me antoja una medida un poco extrema. Es cierto que casi todos los que pasaron por la experiencia de que sus padres los lanzasen al agua por sorpresa terminaron por aprender a nadar, pero también lo es que la experiencia produjo en muchos una sensación de rechazo, y ahora, aún sabiendo nadar, no lo hacen. Tampoco es ese el resultado que queremos obtener. Aprender con este método, se aprende, pero luego no se transfieren los conocimientos al campo práctico, con lo que el resultado final es una derrota.

Por otra parte, en un asunto como los idiomas, realmente es productivo “aprender haciendo”, y por eso defendemos el método del caso (o case study como lo llaman las escuelas de negocios) en toda ocasión en que resulta práctico introducirlo.

Muchas veces hemos explicado que el conocimiento teórico de la lengua (peyorativamente calificado de “gramática”) es como el andamio desde el que se construye un edificio. El andamiaje no es el edificio, y cuando este está construido, el andamiaje se desecha. Pero mientras el edificio está en construcción, el andamio, por aparatoso que sea, es necesario para ir subiendo niveles.

El equilibrio seguramente está en dar preponderancia al componente práctico de la formación, pero sin descuidar la base de conocimientos que la sustentan.

Tengo la confianza de que los cursos que ofrecemos, en los que se hace muchísimo hincapié en el Task Based Learning y en contextualizar el conocimiento, cumplen, con ambos requisitos.

 

David Warner
Director ASTEX

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