Me ha vuelto a pasar. Y me cuesta entenderlo.Al momento de escribir este post, tengo abiertos dos procesos de selección para mi empresa. Es una empresa de formación en idiomas, así que cae por su peso que quienes trabajan aquí deben hablar inglés a un nivel razonablemente alto. Tampoco exigimos bilingüismo absoluto, pero sí cierta capacidad de comunicación en inglés.

Es un hecho. La formación on-line crece a un ritmo vertiginoso y ya aglutina el 40% de la formación que reciben las empresas de nuestro país. A su vez, las nuevas tecnologías hacen cada vez menos necesaria la presencia de un formador. Las clases por teléfono, las aulas virtuales y, en menor medida, los sistemas blended parecen destinados a expulsar al profesor físico de nuestros lugares de trabajo.

En lugar de escribir un artículo, me he permitido compartir con ustedes las reflexiones sobre la formación en idiomas de una conocida directora de formación de un importante grupo bancario. Sus opiniones han aparecido en Equipos & Talento en ocasiones precedentes. Creo que será útil y acaso un espejo en el que mirarse.