¿Aprendo o adquiero?

En el campo de la formación de idiomas hay dos conceptos de los que te hablan en la universidad y no les prestas mucha atención hasta que la experiencia te muestra las diferencias: uno de ellos es el aprendizaje, el otro la adquisición.

Vamos primero con las malas noticias. Si quien lee estas líneas es un hombre mayor de 14 años o una mujer mayor de 12, ya es químicamente tarde para poder adquirir un idioma, ya que la razón por la que los niños muestran más facilidad con los idiomas es básicamente química. El cerebro infantil produce una substancia llamada mielina, un aislante para los impulsos nerviosos responsable de conectar las neuronas de forma rápida y eficaz. La formación de la mielina en la medula espinal comienza durante la fase media de la vida fetal y se completa en la pubertad. Es decir la fluida asociación entre neuronas se decide, sobre todo, en los primeros quince años de vida (las chicas antes), y hasta esa edad se va configurando el diagrama de las células nerviosas, cuyas redes neuronales dispondrán todavía de cierta plasticidad. El aprendizaje es hasta entonces permanente, natural y fluido.

Y es a partir de aquí cuando podemos intuir las diferencias básicas entre aprender y adquirir el idioma. El niño no aprende su idioma materno, lo adquiere de forma natural y permanente. Y no hablamos de un solo idioma, si el niño convive con varios idiomas los adquirirá todos de la misma forma. Una vez alcanzada la pubertad este proceso entra en fase de shock, perderá la naturalidad y el aprendizaje será mucho más dificultoso. Tal vez por eso lo pasé tan mal en mi último año de instituto.

Esta “sencilla” explicación química al proceso del aprendizaje es la que determina el éxito o el fracaso de los diferentes acercamientos en la formación de idiomas para adultos, pues no existe forma alguna de que un adulto “adquiera” el idioma de la misma forma que lo hace un niño. No existe el método natural y rápido. En resumen: esto requiere esfuerzos.

Y para terminar vamos con las buenas noticias. Hay técnicas de formación de idiomas que, admitiendo este punto de partida, buscan las condiciones óptimas para crear un entorno natural y fluido que permita acercar hacia la adquisición el proceso de aprendizaje. Las dos más importantes son las clases telefónicas y los programas de inmersión en el idioma. Pero de esto ya hablaremos en otro momento.

Juan Manuel Camacho
Director proyectos especiales

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