¿A quién incluimos en el programa de formación en idiomas?

Ahora que estamos en época de recortes la pregunta tiene aún más sentido. Quizá en algún caso hasta haya que plantearse la pregunta opuesta: ¿A quién excluimos?

A lo largo de años organizando programas de formación me he encontrado con criterios muy dispares a la hora de contestar a esta pregunta, como por ejemplo:

– A todos los trabajadores
– A todos los trabajadores que lo soliciten
– A los trabajadores que estén dispuestos a sufragar una parte
– A los trabajadores que asistan regularmente
– A los directores
– A los que no se ha subido el sueldo
– A los que tienen un nivel por encima de B1
– A los que tienen un nivel por debajo de C1

Puede que estas razones sirvan para mantener a cierto colectivo motivado, pero no contribuyen a contestar LA pregunta fundamental:

– ¿Quién lo necesita realmente?

Aunque parezca mentira, la respuesta a esta pregunta no suele estar nada clara en la mayoría de las organizaciones.

¿Son los directivos quienes cargan con el peso de representar a la empresa ante inversores extranjeros?, ¿Son los comerciales quienes tienen que vender sus productos o servicios a potenciales clientes en otros países? o ¿es tal vez el departamento de compras quien más trato tiene con proveedores extranjeros?

¿Y la gente del call-center? ¿Hay alguien encabezando la expansión de la empresa en China, Brasil, etc., que aunque domine el inglés necesitaría nociones de otro idioma?

Por el contrario, es posible que muchas personas actualmente incluidas en el programa de formación en idiomas no lo necesiten de manera prioritaria.

Con frecuencia comparo el programa de formación en idiomas a otros programas de formación. ¿Quién recibe en tu empresa un curso sobre técnicas de ventas? ¿Se ofrece a todos indiscriminadamente, o solo a los comerciales? ¿Y un curso sobre manejo de una aplicación informática?

Y es que, por mucho que nos empeñemos en calificar los idiomas como formación transversal, al final habrá un colectivo que realmente lo necesita, y lo necesita dominar. Es posible que de ello dependa la capacidad de expansión de la empresa.

Y una vez hemos identificado nuestro colectivo clave, ahora hay que invertir en ellos (invertir, que no gastar). La consigna ahora es invertir más en menos gente.

Pero para ello hace falta que los idiomas dejen de ser considerados un mero beneficio social, y pasen a ser una formación estratégica dentro de la empresa. No me cabe duda de que en la mayoría de las empresas españolas es así .

¿Necesitas ayuda para identificar a tu colectivo clave? No dudes en pedírnosla.

David Warner

Director ASTEXPRO

Twitter: WarneratAstex

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